Perfil
Blig Amigos

Arquivos

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Peru
• Asociación Grupo de Teatro Catalinas Sur
• Crear Vale la Pena
• El Culebrón Timbal
• La Grieta

     
          • CRIA Centro de Referência Integral de Adolescentes
• CIPÓ Comunicação Interativa
• EDISCA
• Instituto Brasil Cidadão
• Casa das Palmeiras
• CEPP - Centro de Estudos de Políticas Públicas
• Affro Reaggae
• Malasartes
• Projeto Axé
•Karunkinká         • La Tarumba
• Asociación Teatro Vivo
• KUNTUR Centro Nacional para el Arte y la Cultura
      

Apoio

19/08/2004 15:37

foto



enviada por isabelgouveafotos



18/08/2004 14:16

RED AVINA ARTE Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL



Un conjunto de organizaciones de Brasil, Argentina, Chile y Perú están realizando con apoyo de Avina una serie de viajes sinérgicos que persiguen como objetivos generales:

- Mutuo conocimiento, integración y articulación entre organizaciones dedicadas a proyectos de arte para la transformación social.

- Identificación de los campos de fuerza o círculos virtuosos para la generación de visibilidad, y de sustentabilidad de los proyectos arte y transformación social en la región y el mundo.

- Conceptualización conjunta del rol de arte en la transformación social en la región.

- Identificación de elementos claves para la futura elaboración de evidencia científica sobre el impacto del rol del arte en la integración social y la construcción de ciudadanía local y global a través del arte.

- Identificación de las acciones que deben generarse en cada región para que las iniciativas de arte y transformación social logren mayor visibilidad e impacto.

- Posibilidad de establecer acuerdos y alianzas entre ellos para, como socios estratégicos, relacionarse con socios europeos y/o hacer presentaciones conjuntas a fuentes donantes europeas o de otro origen.

- Colocar en la agenda cultural europea el aporte de la cultura latinoamericana contenido en las prácticas de Arte para la Transformación Social de probada eficacia en la región. Transferir estas prácticas en programas de intercambio con Europa.

La nueva Red Avina- Arte y Transformación Social es un conjunto de iniciativas que realizan prácticas de calidad alrededor de la generación de ciudadanía efectiva, integración social, promoción de los derechos humanos, de la interculturalidad y sutentabilidad social global. AVINA está asociada a cada una de ellas e impulsa durante 2003-04 un programa de intercambio dirigido a afianzar y potenciar los vínculos entre las organizaciones pertinentes.
En conjunto las organizaciones y AVINA entienden que la estabilidad, el crecimiento y el mejoramiento local de estas prácticas están directamente vinculados a la posibilidad de producir intercambios y asociaciones dentro de la región y con otras regiones más distantes como Europa.
En Europa se han identificado potenciales operadores con las mismas visiones y objetivos además de potenciales socios financiadores de estas acciones.
La red pretende acceder a los financiadores desde la lógica de primero buscar socios partners con quienes delinear acciones en una acción convergente sobre un territorio de interés común que se ha dado en llamar arte para la transformación social. Este territorio nos ha dado a los miembros de la red latinoamericana un espacio social común de acción con el que nos identificamos y entonces podemos accionar solidariamente. Las organizaciones como Crear vale la pena que ya han hecho asociaciones con organizaciones europeas pequeñas encuentran que el “afecto societatis“ se da del mismo modo: compartiendo primero visiones, valores y experiencias de intercambio. Una vez establecido esto podríamos imaginar el armado conjunto de proyectos que liguen a Latinoamérica y Europa, que logren interesar la inversión de fundaciones, organismos financiadores y gobiernos en Arte y Transformación Social, entendiendo este área como capítulo relevante de la calidad de vida de los ciudadanos y las acciones necesarias para construir un mundo socialmente sustentable.
ARTE Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

15 proposiciones para el debate


1. Somos grupos y organizaciones sociales que trabajamos en Arte y transformación social en América Latina. Mujeres y hombres artistas, educadores, comunicadores y técnicos que, a lo largo de todo el continente, participan en iniciativas y proyectos que combinan la creación estética y la política en un mismo movimiento; un gesto irreverente que busca la equidad, la belleza y la democracia, con niños, jóvenes y adultos, en la montaña, en el campo y en las ciudades.
2. Nuestra tarea se despliega en un continente maravilloso y desafiante, aunque profundamente herido. Maravilloso en su multiplicidad cultural, étnica y natural, en el caudal creativo de sus multitudes, en la inagotable variedad de sus “artes populares” y en el talento de su gente, en el siempre abierto remolino de sus identidades buscando el destino común, la propia visión frente al universo. Pero herido por abismos irracionales de inequidad, de hambre y de violencia; por el desperdicio cotidiano de la energía de generaciones enteras, por el autoritarismo y la ceguera de sistemas políticos y económicos incapaces de recuperar, proteger y orientar la vida.

3. Nuestro lugar, esta Latinoamérica que nos enamora, tiene un romance apasionado con el arte, los símbolos, los colores y los sonidos. Por aquí y por allá florecen (y resisten) culturas grandes, medianas y pequeñas, todas desafiantes y vitales. Mestizajes poderosos que fecundaron un arte que ha servido tanto para celebrar el futuro y la autoafirmación, como para hacer el duelo y la memoria de las tragedias y la muerte. Murales, comparsas, festividades, teatro popular e itinerante, cine, danza, música y palabras han ido de la mano de un camino paciente, muchas veces violento y siempre incesante hacia la construcción del propio destino en un mundo cambiante, con experiencias populares económicas, políticas y sociales tan audaces como sus creaciones artísticas. La desmesura latinoamericana es, a todas luces, nuestro mayor poder.



4. El Arte ha sido y es nuestra manera de encontrarnos con el mundo y transformarlo. El Arte nos muestra a la comunidad humana en su capacidad de crear formas y símbolos que buscan la emoción y la comparten, en un proceso multidimensional en el que todos cambiamos junto con la realidad. El arte, presente en la historia como una herramienta rudimentaria e inicial de nuestra especie, es un punto luminoso de la evolución y de la transformación del hombre y el universo. Es la prueba de que, siempre, otro mundo es posible.


5. Por eso sentimos estériles, en este campo, a todas las variantes del elitismo y el individualismo. Mucho antes de que determinados individuos o grupos puedan tomar profesionalmente el nombre de “artistas” y crear, entre otras cosas, “obras” pasibles de ser convertidas en “mercancías”, los “hechos artísticos”, transformadores de la interpretación del mundo, y por lo tanto, creadores de nuevas realidades, son creados por la comunidad humana, por las relaciones sociales, en su capacidad de generar símbolos y relatos. En definitiva , lo que llamamos “obra de arte” es nada más (y nada menos) que una pieza jugada en el tablero del hecho artístico. Èste último es una construcción social, pero no por eso está “fuera” del arte y, en este sentido, quienes lo hacen también pueden (y deben) ser llamados, en estricta justicia, “artistas”. Las cosas no empiezan donde el Poder dice que empiezan; por eso pueden terminar donde el Poder no quiere que terminen.


6. El Arte nos enamora desde el gesto inicial de la expresión: el milagro de poder diseñar y realizar la llegada de una nueva emoción entre las personas. Por eso creemos también que se trata de un proceso transformador y educativo en sí mismo. Si bien es cierto que pueden utilizarse recursos “artísticos” para compartir experiencias de aprendizaje en el campo de la salud, el empleo o la física subatómica, no es ése el aporte distintivo del Arte en la producción de conocimiento, su lugar insustituíble en lo que entendemos por educación y aprendizaje. En nuestra experiencia, crear y compartir la emoción del Arte es, en sí, la apertura de un estadío distinto en la relación entre las personas, en el que la transformación propia y la del mundo se subsumen en un juego orientado por el conocimiento humano y colectivo, en un salto hacia el futuro, hacia lo imposible, intrínsecamente educativo.


7. Esa apuesta, ese acto lúdico y gozoso presente en el primer gesto del Arte, es lo que lo convierte en motor privilegiado del desarrollo personal y grupal, afectivo y profesional de millones de chicos, jóvenes, adultos y abuelos de nuestro continente. Y, como en una cascada audaz, el fermento viaja en el interior de sus creaciones, abre otras capilaridades y desata mas “aperturas” en la conciencia de otras personas y grupos. El conocimiento que navega por el Arte tiene una característica: se contagia en la emoción.


8. Por eso el Arte se va convirtiendo cotidianamente, también, en nuestra mejor manera de provocar a la sociedad. De conmoverla, escandalizarla, refrescarla y quererla. Con misterios, leyendas, preguntas y ritos, la comunidad humana crea mundos para volver a interrogarse ¿este planeta es el amor de nuestras vidas? ¿cómo? Y hace esa pregunta con mucho más que la “denuncia” o el discurso de “las víctimas”. El Arte, concebido como producción social de libertad, como manifestación del poder humano, prefigura siempre una sociedad más justa, solidaria y democrática.



9. En la hechura de sus herramientas, nuestros grupos, la gente que asume este desafío, suele empezar buscando las fuentes de la energía que necesita. Y la encuentran en sí mismos y en lo que los rodea. Ahí es que revela su densidad y su colorido la categoría de “identidad”. Las múltiples identidades que nutren este continente (urbanas, étnicas, de género, organizacionales, etc.) van formando el tramado de un futuro posible; sus nervaduras y flujos de vida robustecen el despliegue de una novedad compartida, en la medida en que buscamos y articulamos los nuevos mecanismos de encuentro y capacidad de acción. ¿Dónde, sino en el arte, las identidades muestran sus rasgos generosos? En su órbita se exponen, se mezclan, se comparten y se recrean en relación con el mundo.


10. Por eso se vuelve imprescindible introducir el problema de nuestras metodologías. ¿Cuáles son las claves metodológicas de estos cruces entre la dinámica de la creación artística y los caminos de la transformaciónsocial? Nuestras experiencias parten de una primera verificación, y es que los procesos estéticos creativos y participativos producen en sí nuevas modalidades del hecho artístico, casi siempre ligadas, en escalas diferentes, a transformaciones políticas y sociales. Lo verificamos en experiencias protagonizadas por niños, jóvenes, adultos, pueblos originarios, ancianos, campesinos, locos, presos, desocupados, dirigentes, chicos de la calle o mineros. En un proceso artístico, creativo y participativo, el final del camino siempre nos encuentra más libres, más capaces y más fuertes.



11. Pero también sentimos que esas experiencias transitan “tanteando” en un terreno a veces hostil, despojado de categorías, indicadores y paradigmas que puedan dar cuenta de la riqueza en desarrollo. Nos falta aún construir la ingeniería metodológica capaz de asumir el conocimiento que despliega la nueva creación y de proyectarla hacia otras comunidades humanas u otras metas del conocimiento y la transformación que necesitamos. Porque el potencial que fluye nos interpela, y sabemos que el nuevo paso nos pide un salto de sistematicidad, profesionalización, rigor conceptual, competencia y calidad. No sólo por la solidez y la vitalidad de nuestras propias experiencias, sino por su capacidad de transformación política. La Academia, los sistemas institucionales, el Estado, las Ciencias Sociales y las estructuras de jerarquización de la Industria Cultural deben asumir las dimensiones y ramificaciones de la crisis que atravesamos. Y, en ese marco, nuestras voces (las del Arte y la Transformación Social) pueden alterar el diseño de un tablero en el que se juegan muchas cosas. También por este territorio transita la posibilidad de un mundo más justo: por el poder de crear las palabras que lo nombren.






12. La política, entonces, aparece como un desafío profundo; la novedad que estamos explorando nos exige, en este campo, una audacia que solo puede esperarse de un temperamento “artístico”. Se trata de dar la pincelada que el cuadro nos pide, y no la que le “conviene” a alguien. Y, si algo sentimos con claridad, es que el cuadro nos está pidiendo un nuevo trazo. Nuestras prácticas tienen una vigorosa dimensión política, y han acuñado un puñado de ideas en el juego general. La multiplicidad (no como obstáculo, sino como potencia), el debate (como necesidad de la acción y como espacio para la pregunta y lo incierto) la fragmentación y el aislamiento como peligros, las alianzas (no como imperativo de la debilidad, sino como vocación democrática), el territorio (el universo como camino hacia la aldea, la aldea como un universo cifrado y vital, y la intersección como clave de lo humano), la construcción de agendas sociales y paralelas en la incidencia pública, la tensión entre lo privado, lo estatal, lo público y lo comunitario. La ineludible complejidad del escenario de este debate en el que los Estados, las Empresas y las grandes Instituciones impulsan sus políticas, nos ubica en la necesidad de articular un discurso y una capacidad, una modalidad en el diseño del debate, un “estilo” en el procesamiento de los conflictos en el que la Democracia es asumida como una construcción cotidiana.



13. La nueva sociedad, que el Arte y la Transformación Social prefiguran y construyen, se realiza en otra ecuación entre la producción y la distribución de la riqueza, en una cotidiana vocación de democracia e inclusión social con justicia. Como en el caso de una creación estética, encuentra su sentido en la comunidad humana y su poder en el grado de libertad que permite proyectar el gesto, el trazo, el símbolo o la nota. El derecho a la salud, a la educación, a la vida y al desarrollo son también, y quizás, sobretodo, una cuestión de belleza. Una encrucijada que nos invita a hacer del mundo entero una obra de arte, o mejor, un hecho artístico, y no el espectáculo frustrante de una especie que truncó su propio horizonte. El Arte, lejos de ser un instrumento accesorio en este desafío, es una acción humana integral, contundente y transformadora del presente, un presagio activo del triunfo de la vida.



14. Por eso construímos estas Redes. Nacionales, regionales, continentales. Como otro ejemplo de desmesura, pero también de vocación transformadora. Ya no se puede construir esta belleza separados; y aunque la materia se nos rebele y sea difícil “mezclar” los colores, y el texto no aparezca y haya que tirar borradores y recomenzar siempre, decidimos hacernos cargo de cierta responsabilidad. El nuevo tapiz necesita tejedores y el acorde exige por lo menos tres notas. Queremos ir dando forma a esta voluntad latinoamericana de reescribir el Arte y la Transformación Social desde nuevos puntos de vista, más cercanos a la vibración de la vida. Por eso construímos puentes y espacios, y por eso también nos animamos a “perforarlos” y buscar caminos entre los túneles que nos conectan y las plazas en las que nos encontramos. Una Red que progresiva pero pacientemente, como en la obertura de una sinfonía, como en una procesión de La Puna, como en una llamada de Montevideo, en un trío eléctrico brasileño, o también en el poema tímido de un adolescente, nos devuelva una nueva capacidad en nuestra relación con el futuro.


15. Tanteos, búsquedas, apuestas en la construcción de una nueva subjetividad capaz de transformar la realidad. Escuelas de arte, movimientos sociales, grupos culturales, Teatros, Circos y artistas de todas las “disciplinas” estamos experimentando la llegada de un nuevo tiempo, signado por una mayor capacidad de acción, reflexión y producción. Con nuevas certezas, creemos que el Arte y la Transformación Social en América Latina pueden inaugura recorridos de creación colectiva sustancialmente poderosos en la definición de un futuro más justo. La belleza, la fiesta, la disrupción y la creación simbólica se preparan, quizá, para subir la apuesta en la defensa de la vida. La desmesura, como aquella vez, vuelve a convocarnos.

Versão em Português:

REDE AVINA ARTE E TRANSFORMAÇÃO SOCIAL

Um conjunto de organizações do Brasil, Argentina, Chile, Peru e Bolívia estão realizando com apoio da Avina uma série de viagens sinergéticas com os seguintes objetivos gerais:

- Mútuo conhecimento, integração e articulação entre organizações dedicadas a projetos de arte para a transformação social.
- Identificação dos campos de força para a geração de visibilidade e de sustentabilidade dos projetos de arte e transformação social na região e no mundo.
- Conceitualização conjunta do papel da arte na transformação social na região.
- Identificação de elementos chaves para a futura elaboração de evidência científica sobre o impacto do papel da arte na integração social e na construção de cidadania local e global através da arte.
- Identificação das ações necessárias em cada região para que as iniciativas de arte e transformação social atinjam maior visibilidade e impacto.
- Possibilidade de estabelecer acordos e alianças entre eles para, como sócios estratégicos, relacionar-se com sócios europeus e/ou fazer apresentações conjuntas a fontes donativas européias ou de outra origem.
- Colocar na agenda cultural européia a contribuição da cultura latinoamericana contida nas práticas de Arte para a Transformação Social de aprovada eficácia na região. Transferir essas práticas em programas de intercâmbio com a Europa.

A nova Rede Avina – Arte e Transformação Social é um conjunto de iniciativas que realizam práticas de qualidade em redor da geração de cidadania efetiva, integração social, promoção dos direitos humanos, da interculturalidade e sustentabilidade social global. AVINA está associada a cada uma delas e impulsiona durante 2003/2004 um programa de intercâmbio dirigido a afiançar e potencializar os vínculos entre as organizações participantes.
Em conjunto, as organizações e AVINA, entendem que a estabilidade, o crescimento e o aperfeiçoamento local destas práticas estão diretamente vinculados à possibilidades de produzir intercâmbios e associações dentro da região e con outras regiões mais distantes como a Europa.
Na Europa foram identificados potenciais operadores com as mesmas visões e objetivos além de de potenciais sócios financiadores destas ações.
A rede pretende acessar os financiadores dentro da lógica de inicialmente buscar sócios parceiros com os quais seja possível delinear ações convergentes dentro do território de intersse comum, o qual decidimos chamar de arte para a transformação social. Este território possibilita aos membros da rede latinoamericana um espaço social comum de ação com o qual se identificam e agem solidariamente. Organizações como “Crear Vale la Pena” que já fizeram associações com pequenas organizações européias, perceberam que o “afecto societatis” acontece do mesmo modo: compartilhamento inicilal de visões, valores e experiências de intercâmbio, para que, uma vez isto estabelecido, possamos imaginar um conjunto de projetos que liguem America Latina e Europa, que venham despertar interesse de investimento por parte de fundações, organismos financiadores e governos nestas ações de Arte e Transformação Social, entendendo esta área como um capítulo relevante da qualidade de vida dos cidadãos e de ações necessárias para construir um mundo socialmente sustentável.
ARTE E TRANSFORMAÇÃO SOCIAL

15 PROPOSIÇÕES PARA O DEBATE


1. Somos grupos e organizações sociais que trabalhamos em Arte e Transformação Social na América Latina. Mulheres e homens artistas, educadores, comunicadores e técnicos que, ao longo de todo o continente, participam de iniciativas e projetos que combinam a criação estética e a política em um mesmo movimento; um gesto irreverente que busca a igualdade, a beleza e a democracia, com crianças, jóvens e adultos, nas montanhas, no campo e nas cidades.
2. Nossa tarefa se desdobra em um continente maravilhoso e desafiante, mesmo que profundamente ferido. Maravilhoso em sua multiplicidade cultural, étnica e natural, no caudal criativo de suas populações, na inesgotável variedade de suas “artes populares” e no talento de sua gente, no sempre aberto redemoinho de suas identidades buscando o destino comum, a própia visão frente ao universo. Mas ferido por abismos irracionais de desigualdade, de fome e de violência; pelo desperdício cotidiano de energia de gerações inteiras, pelo autoritarismo e a cegueira de sistemas políticos e econômicos incapazes de recuperar, proteger e orientar a vida.
3. Nosso lugar, essa América Latina que nos encanta, tem um romance apaixonado com as artes, os símbolos, as cores e os sons. Aqui e acolá florescem (e resistem) grandes, médias e pequenas culturas, todas desafiadoras e vitais. Mestiçagens poderosas que fecundaram uma arte que tem servido tanto para celebrar o futuro e a autoafirmação, como para realizar a dor e a memória das tragédias e da morte. Murais, grupos de carnaval, festividades, teatro popular e itinerante, cinema, dança, música e palavras têm lançado mão de um caminho paciente, muitas vezes violento e sempre incessante desde a construção do próprio destino em um mundo mutável, com experiências populares econômicas, políticas e sociais tão audaces como suas criações artísticas. A ousadia latinoamericana é o nosso maior poder.
4. A Arte tem sido e é a nossa maneira de nos encontrarmos com o mundo e transformá-lo. A Arte nos mostra a comunidade humana em sua capacidade de criar formas e símbolos que buscam a emoção e a compartilham, em um processo multidimensional em que todos mudamos junto com a realidade. A Arte, presente na história como uma ferramenta rudimentar e inicial de nossa espécie, é um ponto luminoso da evolução e da transformação do homem e do universo. É a prova de que, sempre, outro mundo é possível.
5. Por isso nos sentimos estéreis, neste campo, onde existem todas as variantes do elitismo e do individualismo. Muito antes de que determinados indivíduos ou grupos possam tomar profissionalmente o nome de “artistas” e criar, entre outras coisas, “obras” passíveis de ser convertidas em “mercadorias”, os “feitos artísticos”, transformadores da interpretação do mundo, e por tanto, criadores de novas realidades, são criados pela comunidade humana, pelas relações sociais, em sua capacidade de gerar símbolos e relatos. Em definitivo, o que chamamos “obra de arte” é nada mais (e nada menos) que uma peça jogada no tabuleiro do feito artístico. Este último é uma construção social, mas não por isso está “fora” da arte e, neste sentido, quem os faz também podem (e devem) ser chamados, em estrita justiça, “artistas”. As coisas não começam aonde o Poder diz que começam; por isso podem terminar aonde o Poder não quer que terminem.
6. A Arte nos apaixona desde o gesto inicial da expressão: o milagre de poder desenhar e trazer uma nova emoção entre as pessoas. Por isso acreditamos também que se trata de um processo transformador e educativo em sí mesmo. Se está certo podemos utilizar de recursos “artísticos” para compartilhar experiências de aprendizagem no campo da saúde, do emprego ou da física subatômica, não é essa a contribuição distinta da Arte na produção do conhecimento, seu lugar insubstituível no que entendemos por educação e aprendizgem. Em nossa experiência, criar e compartilhar a emoção das Artes é, em sí, a abertura de um estado distinto na relação entre as pessoas, no qual a transformação própria e a do mundo se fundem em um jogo orientado pelo conhecimento humano e coletivo, em um salto para o futuro, ao impossível, intrinsecamente educativo.
7. Essa aposta, esse ato lúdico e alegre presente no primeiro gesto de Arte, é o que a converte em motor privilegiado do desenvolvimento pessoal e grupal, afetivo e profissional de milhões de crianças, jóvens, adultos e avós de nosso continente. E, como em uma cascata audaz, o fermento viaja no interior de suas criações, abre outras capilaridades e proporciona “aberturas” nas consciências de outras pessoas e grupos. O conhecimento que navega pela Arte tem uma característica: se contagia pela emoção.
8. Por isso a Arte vai se modificando cotidianamente, também, em nossa melhor maneira de provocar a sociedade. De comover-la, escandalizar-la, refrescar-la e querer-la. Com mistérios, lendas, perguntas e ritos, a comunidade humana cria mundos para voltar a perguntar-se: este planeta é o amor de nossas vidas? Como? E faz essa pergunta com muito mais do que a “denúncia” ou o discurso das “vítimas”. A Arte, concebida como produção social de liberdade, como manifestação do poder humano, prefigura sempre uma sociedade mais justa, solidária e democrática.
9. Na construção de suas ferramentas, as pessoas de nossos grupos que assumem este desafio, costumam começar buscando as fontes de energia que necessitam e a encontram em sí mesmos e nos que as rodeiam. Nesse processo se revelam a densidade e o colorido na categoria de “identidade”. As múltiplas identidades que nutrem este continente (urbanas, étnicas, de gênero, organizacionais, etc.) vão formando a trama de um futuro possível, seus nervos e fluxos de vida fortalecem o desdobramento de uma novidade compartilhada, na medida em que buscamos a articulamos os novos mecanismos de encontro e capacidade de ação. Aonde, senão na arte, as identidades mostram seus traços generosos? Em sua órbita se expõem, se misturam, se compartilham e se recriam em relação com o mundo.
10. Por isso se torna imprescindível introduzir a questão de nossas metodologias. Quais são as chaves motodológicas para o cruzamento entre a dinâmica da criação artística e os caminhos da transformação social? Nossas experiências partem de uma primeira verificação, dos processos estéticos criativos e participativos produzirem em sí novas modalidades artísticas, quase sempre ligadas, em escalas diferentes, a transformações políticas e sociais. Verificamos isto em experiências protagonizadas por crianças, jóvens, adultos, povos originários, idosos, camponeses, loucos, presos, desocupados, dirigentes, crianças de rua ou mineiros. Em um processo artístico, criativo e participativo, o final do caminho sempre nos encontra mais livres, mais capazes e mais fortes.
11. Porém também sentimos que essas experiências ficam “tateando” em um terreno às vezes hostil, despojado de categorias, indicadores e paradigmas que possam dar conta da riqueza do que está sendo desenvolvido. Nos falta ainda construir uma engenharia metodológica capaz de assumir o conhecimento que se desdobra da nova criação e de projetar-la a outras comunidades humanas ou a outras metas do conhecimento e da transformação que necessitamos. O potencial que flue nos interpela, e sabemos que o novo passo nos pede um salto de sistematização, profissionalização, rigor conceitual, competência e qualidade. Não só pela solidez e a vitalidade de nossas próprias experiências, senão por sua capacidade de transformação política. A Academia, os sistemas institucionais, o Estado, as Ciências Sociais e as estruturas de hierarquização da Indústria Cultural devem assumir as dimensões e ramificações da crise que atravessamos. E, nesse marco, nossas vozes (as da Arte e a Transformação Social) podem alterar o desenho de um tabuleiro em que se jogam muitas variaveis. Também por esse território transita a possibilidade de um mundo mais justo: pelo poder de criar as palavras que o nomeiam.
12. A política, então, aparece como um desafio profundo, a novidade que estamos explorando nos exige, neste campo, uma audácia de que só se pode esperar de um temperamento “artístico”. Se trata de dar a pincelada que o quadro nos pede, e não a que seja “conveniente” a alguém. E, se algo sentimos com clareza, é que o quadro está nos pedindo um novo traço. Nossas práticas têm uma vigorosa dimensão política, e têm cunhado um punhado de idéias no jogo geral. A multiplicidade (não como obstáculo, senão como potência), o debate (como necessidade da ação e como espaço para a pergunta e o incerto), a fragmentação e o isolacionismo como perigos, as alianças (não como imperativo da debilidade, senão como vocação democrática), o território (o universo como caminho até a aldeia, a aldeia como um universo cifrado e vital, e a interseção como chave do humano), a construção de agendas sociais e paralelas na incidência pública, a tensão entre o privado, o estatal, o público e o comunitário. A inaudível complexidade do cenário deste debate em que os Estados, as Empresas e as grandes Instituições impulsionam suas políticas, nos encontra na necessidade de articular um discurso e uma capacidade, uma modalidade no desenho do debate, um “estilo” no processamento dos conflitos em que a Democracia é assumida como uma construção cotidiana.
13. A nova sociedade, que a Arte e Transformação Social prefigura e constroe, se realiza em uma nova equação entre a produção e a distribuição da riqueza e em uma vocação cotidiana de democracia e inclusão social com justiça. Como no caso da criação estética, esta nova sociedade encontra sentido na comunidade humana e encontra seu poder no grau de liberdade que permite projetar o gesto, o traço, o símbolo ou a nota. O direito à saúde, à educação, à vida e ao desenvolvimento são também, quem sabe, sobretudo, uma questão de beleza. Uma encruzilhada que nos convida a fazer do mundo inteiro uma obra de arte, ou melhor, um feito artístico, e não no espetáculo frustrante de uma espécie que truncou seu próprio horizonte. A Arte, longe de ser um instrumento acessório deste desafio, é uma ação humana integral, contundente e transformadora do presente, um presságio ativo do triunfo da vida.
14. Por isso construimos estas Redes. Nacionais, regionais, continentais, como outro exemplo de audácia e vocação transformadora. Já não se pode construir essa beleza em separado; ainda que o tema seja “rebelde” e que seja dificil a “mistura” das cores, e que o texto não apareça e se tenha que pegar borrachas e recomeçar sempre, decidimos tomarmos cargos de certa responsabilidade. A nova tapeçaria necessita de tecelões e o acorde exige pelo menos três notas. Queremos ir dando forma a esta vontade latinoamerocana de reescrever a Arte e Transformação Social a apartir de novos pontos de vista, mais próximos à vibração da vida. Por isso construímos pontes e espaços, e por isso também nos animamos a “perfurar-lo” e buscar caminhos entre os túneis que nos conectam e nas praças em que nos encontramos. Uma Rede que progride, mas pacientemente, como a abertura de uma sinfonia, como uma procissão de “La Puna”, como uma “chamada de Montevideo” (*), como um trio elétrico brasileiro, ou como um poema tímido de um adolescente, que nos devolva uma nova capacidade em nossa relação com o futuro.
15. Tentativas, buscas, apostas na construção de uma nova subjetividade capaz de transformar a realidade. Escolas de arte, movimentos sociais, grupos culturais, Teatros, Circos e artistas de todas as linguagens estamos experimentando a chegada de um novo tempo, marcado por uma maior capacidade de ação, reflexão e produção. Com novas certezas, acreditamos que a Arte e Transformação Social na América Latina podem inaugurar percursos de criação coletiva substancialmente poderosos na definição de um futuro mais justo. A beleza, a festa, a impetuosidade e a criação simbólica se preparam, quem sabe, para aumentar a aposta na defesa da vida. A ousadia, novamente, volta a nos convocar.
(*) manifestação popular tradicional dos povos negros do Uruguay, onde batem tambores no ritmo candombe, em bairros da cidade.






enviada por isabelgouveafotos